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La arquitectura es una música congelada. La arquitectura es el testigo menos sobornable de la historia. A fuerza de construir bien, se llega a buen arquitecto. El cemento armado es una musa honesta y útil, y quizá en manos de un arquitecto genial sería admirable; pero cuando se desmanda y se siente atrevida, como una cocinera lanzada a cupletista, hace tales horrores, que habría que sujetarla y llevarla a la cárcel. La arquitectura es el gran libro de la humanidad. |