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Nunca he engañado a mi mujer. No es ningún mérito: la amo. Los hombre jóvenes quieren ser fieles y no lo consiguen; los hombres viejos quieren ser infieles y no lo logran. Uno se es fiel a sí mismo y se basta. La fidelidad de muchos hombres se basa en la pereza, la fidelidad de muchas mujeres en la costumbre. |