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Cuando bebas agua, recuerda la fuente. La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes. La gratitud de muchos no es más que la secreta esperanza de recibir beneficios nuevos y mayores. ¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo! |